Espetos de sardinas, un clásico de la gastronomía malagueña

Los espetos, y más concretamente los espetos de sardina, son un clásico de la gastronomía malagueña. Uno de los manjares más apreciados por malagueños y turistas. Una de las especialidades más demandadas en chiringuitos, bares y restaurantes de la extensa costa de Málaga.

Los espetos de sardinas se han convertido en una seña de identidad cultural malagueña. Seña reconocida en el monumento al espetero que se encuentra en el Paseo Marítimo de Antonio Machado, junto a la Playa de la Misericordia, en Málaga.

El espeto es un elemento de la forma de vivir y sentir de los malagueños. Otra de las singularidades de la cocina de Málaga. Un atractivo más para los turistas. Una especialidad culinaria ancestral ligada a Málaga y al resto de Andalucía. El espeto de sardina también está vinculado a la fiesta popular de la moraga.

Colectivos y asociaciones quieren salvaguardar los conocimientos y saberes asociados a la elaboración del espeto de sardinas. Por ello han solicitado a la UNESCO que sea declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

Podemos comer espetos de sardina y de otros pescados y moluscos en chiringuitos de casi todas las localidades costeras de Andalucía. Los espetos de sardinas son los más conocidos. Sin embargo, hay otros muchos pescados que se cocinan al espeto. Otros pescados y moluscos que obtienen ese sabor especial, al ser ensartados en una caña y asados en las brasas sobre la arena de la playa.

Aunque parezca sencillo a simple vista el arte de espetar sardinas tiene sus trucos. Para hacerlo correctamente hay que ensartar el pescado por el estómago y por un lateral concreto de la espina con una caña previamente preparada. Tras este paso se clava en la arena junto a las brasas y se le echa sal gorda. En la Costa del Sol es usual hacerlo en un abarca llena de arena donde se hace el fuego para que el pez se ase con las brasas.