La importancia de la tapa en nuestra cultura

La Real Academia Española define la “tapa” como una “pequeña porción de un alimento que se sirve como acompañamiento de una bebida”. Se suele argumentar que el origen etimológico del término viene de la antigua costumbre de tapar las copas de vino y cerveza en las tabernas y mesones con un trozo de pan o una rebanada de jamón, para que conservara el olor e impedir que entraran insectos o polvo.

Vinos, cañas y tapas, estos tres símbolos de la cultura española son, además, aliados de nuestra salud. Así lo confirma la Fundación Española de Nutrición.

A los españoles nos gusta, por norma general, salir de vinos, cañas y tapear. Esta costumbre tan ‘typical spanish’ se ha convertido, casi, en un acto de socialización y en un icono de la cultura española.

Según la Fundación Española de Nutrición, una copa de vino o la caña y la tapa que suele acompañarla, son una buena fuente de minerales y vitaminas, pero ¡ojo! hablamos de una, no de abusar de ninguna de ellas.

La cerveza, sobre todo si es sin alcohol, aporta pocas calorías, por ejemplo, una caña de unos 200 ml nos aporta 66 kcal y, si no tiene alcohol, solo 16 kcal. Además, esta bebida, tiene propiedades antioxidantes que ayudan a protegernos de las enfermedades cardiovasculares. Y ni que decir de los beneficios de una copa de vino, por supuesto con moderación.

La tortilla, la tapa por excelencia
Es una de las tapas más típicas y, además, más saludables. La tortilla española es rica en minerales, hidratos de carbono y vitaminas como la B12. Sin embargo, no es la única tapa sana que puede acompañar a una caña.